Fotomultas y multas de tránsito. Uno de los errores más comunes entre los conductores es pensar que un comparendo es automáticamente una deuda. En realidad, un comparendo es solo una notificación de una presunta infracción; no implica pago inmediato, no bloquea trámites y no te impide renovar la licencia, vender el vehículo o realizar cualquier gestión ante tránsito.
El problema real empieza cuando ese comparendo se convierte en multa, lo cual ocurre únicamente si la autoridad emite una resolución sancionatoria. Solo a partir de ese momento existe una obligación económica. Por eso es tan importante revisar el estado de cada proceso y no asumir que todo lo que aparece en el sistema debe pagarse.

fotomultas y multas. plazos que la autoridad debe respetar
En el caso de las fotomultas, la ley protege al conductor estableciendo plazos estrictos. Cuando una infracción es captada por una cámara, la autoridad tiene máximo 13 días hábiles (24 días calendario) para notificarla. Si la notificación se realiza fuera de ese tiempo, el comparendo pierde validez.
Este punto es clave porque muchas secretarías de movilidad notifican tarde o dejan los procesos “en trámite” durante semanas o meses. Sin embargo, el retraso administrativo no puede trasladarse al ciudadano. Si el plazo se venció, el procedimiento queda viciado.
Caducidad de comparendos y prescripción de multas
Otro aspecto poco conocido es la caducidad. Un comparendo no puede mantenerse activo indefinidamente. Si pasa un año desde su imposición y no se transforma en multa, ese comparendo caduca y deja de tener efectos legales. Aun así, muchos conductores siguen viendo comparendos antiguos en el sistema sin saber que ya no deberían existir.
Cuando ya hablamos de multas, entra en juego la prescripción. La autoridad tiene tres años para cobrar una multa. Si deja pasar ese tiempo sin realizar el cobro de forma correcta, la multa prescribe y ya no puede exigirse su pago. Incluso los procesos de cobro coactivo también están sujetos a este mismo plazo de prescripción.

El miedo y la desinformación: el mejor negocio para tránsito
La mayoría de personas termina pagando multas no porque la ley las obligue, sino por miedo a embargos, bloqueos o sanciones mayores. A esto se suma la desinformación y la idea errónea de que “eso no se puede pelear”. En muchos casos, los procesos están llenos de errores administrativos, notificaciones fuera de tiempo o sanciones que nunca debieron avanzar.
Defenderte no significa evadir la ley ni incumplir normas de tránsito. Significa exigir que las autoridades cumplan los procedimientos y respeten los tiempos que la misma ley establece.
Información que se traduce en ahorro
Conocer cómo funcionan los comparendos, las multas, los plazos de notificación, la caducidad y la prescripción puede marcar la diferencia entre pagar innecesariamente o ejercer tu derecho a una defensa adecuada. Un conductor informado toma mejores decisiones y evita regalar su dinero por desconocimiento.
Compartir esta información con otros conductores ayuda a crear una comunidad más consciente, donde se respetan las normas, pero también se exige que se apliquen correctamente.