La revolución de la movilidad eléctrica en Colombia continúa avanzando y Terpel, una de las compañías energéticas más importantes del país, está decidida a liderar esta transformación. Con una visión clara hacia el futuro, la empresa anunció que instalará 14 puntos adicionales de carga rápida durante 2026, consolidando su estrategia de expansión en un mercado que, aunque todavía emergente, muestra un crecimiento exponencial año tras año.
Este ambicioso plan llega después de un 2025 exitoso en el que Terpel duplicó su infraestructura de carga, instalando 20 nuevos puntos a lo largo del territorio nacional. Con esta expansión, la compañía busca no solo responder a la creciente demanda de los conductores de vehículos eléctricos, sino también fortalecer los corredores de movilidad sostenible que conectan las principales regiones de Colombia.
Una red que conecta el país
Los próximos 14 puntos de carga que Terpel instalará en 2026 estarán estratégicamente ubicados en las ciudades más importantes del país. Bogotá, Medellín, Bucaramanga y Cartagena serán algunas de las beneficiadas, así como varios municipios del Eje Cafetero, incluyendo Armenia, Pereira y Manizales.
Esta distribución geográfica no es casual. Responde a un análisis detallado del comportamiento de los usuarios, las rutas más transitadas por vehículos eléctricos y la necesidad de crear una red robusta que permita viajes interurbanos sin la ansiedad de quedarse sin carga, uno de los principales temores de quienes consideran pasarse a la electromovilidad.
Actualmente, Terpel cuenta con más de 50 puntos de carga distribuidos en cerca de 43 estaciones de servicio en todo el país. Pero la infraestructura de la compañía va más allá: incluye una red de aliados estratégicos en parqueaderos y centros comerciales, así como puntos de carga instalados en sedes de Compensar en Bogotá.
Gracias a esta cobertura, un conductor con vehículo eléctrico puede realizar viajes largos desde la capital hacia regiones como el Eje Cafetero, la costa Atlántica y Antioquia sin mayores inconvenientes, algo impensable hace apenas unos años cuando la infraestructura de carga era prácticamente inexistente en el país.
Un mercado que duplica su tamaño cada año
Aunque la electromovilidad todavía no es el rubro más representativo dentro de la operación de Terpel, la compañía tiene claro que las tendencias del mercado apuntan hacia un escenario altamente favorable. Los números hablan por sí solos: la venta de vehículos eléctricos se ha venido duplicando año tras año.
En 2025, las cifras mostraron un crecimiento del 100% frente a 2024, un periodo que ya había registrado una duplicación similar. Esta progresión geométrica confirma el alto potencial del segmento y justifica las inversiones que empresas como Terpel están realizando en infraestructura de carga.
«El uso de los cargadores ha crecido de manera importante. Este es un negocio que está en proceso de expansión y lo vemos a mediano y largo plazo», señaló Juan Daniel Rueda, gerente de nuevas energías y movilidad de Terpel, destacando que el comportamiento de los usuarios ha sido clave para entender cómo evoluciona la demanda.
Según datos de la compañía, las ventas dentro de su red de electromovilidad aumentaron cerca de 250% en los últimos 12 meses, una cifra impresionante que refleja tanto el crecimiento del parque automotor eléctrico como el incremento en el uso de los puntos de carga existentes.
Bogotá: el termómetro de la electromovilidad
Para entender el potencial real de la movilidad eléctrica en Colombia, Bogotá se ha convertido en el mejor indicador. La capital colombiana está liderando la adopción de vehículos eléctricos en el país, marcando tendencias que eventualmente se replicarán en otras ciudades.
«En Bogotá, 10% de los vehículos que ingresan al parque automotor son totalmente eléctricos. Que uno de cada 10 carros sea eléctrico es una señal interesante del mercado», afirmó Rueda.
Esta estadística es particularmente relevante porque demuestra que la electromovilidad ya no es una curiosidad o un nicho marginal, sino una opción real y cada vez más popular entre los compradores de vehículos nuevos en la capital. Si esta tendencia se mantiene y se replica en otras ciudades principales, Colombia podría experimentar una transformación acelerada de su matriz de transporte en los próximos años.
Varios factores están impulsando esta adopción en Bogotá:
- Incentivos gubernamentales: exenciones de impuestos y beneficios como el pico y placa ambiental
- Mayor oferta de modelos: cada vez más marcas traen opciones eléctricas al mercado colombiano
- Conciencia ambiental: creciente preocupación por la calidad del aire y el cambio climático
- Ahorro operativo: aunque la inversión inicial es mayor, el costo de operación de un vehículo eléctrico es significativamente menor
- Infraestructura en expansión: redes como la de Terpel reducen la ansiedad de autonomía
Una apuesta estratégica de largo plazo
A pesar del crecimiento acelerado, Rueda es claro en señalar que este sigue siendo un negocio incipiente en términos de volumen absoluto. «Este es un negocio de volumen. En Colombia hay cerca de ocho millones de vehículos y de eléctricos debe haber entre 30.000 y 35.000. Todavía falta un parque automotor más significativo para que se convierta en una línea relevante, pero es una apuesta estratégica de largo plazo», explicó.
En efecto, los vehículos eléctricos todavía no alcanzan ni el 1% del parque automotor nacional, lo que significa que el segmento tiene un enorme potencial de crecimiento. Para Terpel, esto representa tanto un desafío como una oportunidad: construir infraestructura antes de que la demanda explote, posicionándose como el líder cuando el mercado alcance su madurez.
La compañía está adoptando un enfoque pragmático: aunque por ahora no existe un plan de expansión de largo plazo completamente definido, Terpel analiza de forma constante los hábitos de los usuarios y las tendencias del mercado, con el objetivo de incorporar estos aprendizajes a su operación y ampliar la red de forma progresiva y sostenible.
Esta estrategia basada en datos permite a la empresa optimizar sus inversiones, instalando puntos de carga donde realmente se necesitan y evitando la sobreinversión en ubicaciones que aún no tienen suficiente demanda.
La inversión detrás de cada punto de carga
Construir una red de carga para vehículos eléctricos no es una tarea menor, ni en términos logísticos ni económicos. Terpel detalló que la instalación de un punto de carga rápida puede oscilar entre 100.000 y 130.000 dólares (aproximadamente entre 400 y 520 millones de pesos colombianos), una inversión considerable que requiere visión de largo plazo para recuperarse.
Sin embargo, estos costos no son fijos. Pueden reducirse hasta en 30% o incluso duplicarse, dependiendo de múltiples factores:
- Ubicación geográfica: instalar en zonas urbanas consolidadas puede ser más costoso que en áreas periféricas
- Infraestructura eléctrica disponible: si la estación ya cuenta con capacidad eléctrica suficiente, los costos bajan significativamente
- Condiciones del terreno: la necesidad de obras civiles adicionales puede incrementar la inversión
- Tecnología del cargador: los cargadores de mayor potencia son más costosos pero permiten cargas más rápidas
- Permisos y regulaciones locales: los trámites administrativos varían según el municipio
Esta inversión sustancial explica por qué la expansión debe ser estratégica y bien planificada. No se trata simplemente de instalar cargadores en cualquier lugar, sino de crear una red inteligente que maximice el retorno de inversión mientras sirve efectivamente a los usuarios.
El modelo de carga rápida: clave para la adopción masiva
Un aspecto crucial de la estrategia de Terpel es su enfoque en carga rápida. A diferencia de los cargadores domésticos que pueden tomar varias horas para completar una carga, los puntos de carga rápida pueden recargar un vehículo eléctrico en 20 a 40 minutos, dependiendo del modelo y la capacidad de la batería.
Esta velocidad es fundamental para cambiar la percepción de los usuarios potenciales. Mientras que la carga en casa es conveniente para el uso diario, la carga rápida en estaciones públicas replica la experiencia de repostar combustible tradicional, haciendo que los viajes largos sean viables y eliminando una de las principales barreras psicológicas para la adopción de vehículos eléctricos.
Al concentrarse en este tipo de infraestructura, Terpel está apostando por un modelo que no solo sirve a los actuales propietarios de vehículos eléctricos, sino que también facilita la transición de quienes están considerando hacer el cambio pero temen la limitación de autonomía.
El ecosistema de la electromovilidad en Colombia
La expansión de Terpel no ocurre en el vacío. Forma parte de un ecosistema más amplio de electromovilidad que está tomando forma en Colombia:
Fabricantes y distribuidores: cada vez más marcas como BYD, Tesla, Renault, Chevrolet y otras están trayendo modelos eléctricos al mercado colombiano, con precios cada vez más competitivos.
Gobierno y regulación: políticas públicas que incentivan la adopción de vehículos eléctricos, incluyendo exenciones tributarias, beneficios en restricciones de movilidad y metas de transición energética.
Otros operadores de carga: además de Terpel, empresas como Enel X, Celsia y otros jugadores están desarrollando sus propias redes de carga.
Generación eléctrica: Colombia tiene una matriz energética relativamente limpia, con más del 70% de electricidad proveniente de fuentes hidroeléctricas, lo que hace que los vehículos eléctricos sean genuinamente más sostenibles.
Sector corporativo: empresas de diversos sectores están electrificando sus flotas, desde servicios de taxi y aplicaciones de transporte hasta flotas corporativas y de logística.
Desafíos por superar
A pesar del optimismo y el crecimiento, la electromovilidad en Colombia todavía enfrenta varios desafíos importantes:
Costo inicial: los vehículos eléctricos siguen siendo más costosos que sus equivalentes de combustión, aunque esta brecha se reduce año tras año.
Infraestructura insuficiente: aunque empresas como Terpel están expandiendo sus redes, todavía hay grandes áreas del país sin cobertura adecuada.
Ansiedad de autonomía: el temor a quedarse sin carga en medio de un viaje sigue siendo una barrera psicológica importante.
Tiempo de carga: incluso con carga rápida, recargar un vehículo eléctrico toma más tiempo que llenar un tanque de gasolina.
Cultura y conocimiento: muchos colombianos todavía no están familiarizados con la tecnología eléctrica y tienen dudas sobre su confiabilidad.
Una visión de futuro
Con la instalación de estos 14 nuevos puntos de carga en 2026, Terpel no solo está expandiendo su infraestructura física, sino también enviando una señal clara al mercado: la electromovilidad ha llegado para quedarse en Colombia.
La estrategia de la compañía refleja un balance inteligente entre ambición y pragmatismo. Reconoce que el mercado aún es pequeño, pero también entiende que quien construya la infraestructura ahora estará mejor posicionado cuando la demanda se dispare.
Y la demanda se disparará. Con un crecimiento del 100% anual sostenido, con el 10% de los vehículos nuevos en Bogotá siendo eléctricos, y con tendencias globales que apuntan inequívocamente hacia la electrificación del transporte, Colombia está en el umbral de una transformación importante en su movilidad.
La pregunta no es si la electromovilidad se impondrá en Colombia, sino qué tan rápido ocurrirá. Y empresas como Terpel, con su visión de largo plazo y su disposición a invertir en infraestructura antes de que la rentabilidad sea inmediata, están ayudando a acelerar ese futuro.
¿Qué significa esto para los conductores?
Para quienes ya conducen vehículos eléctricos, la expansión de Terpel significa:
- Mayor tranquilidad: más opciones de carga en rutas interurbanas
- Viajes más largos: la posibilidad de explorar más regiones del país sin preocupaciones
- Tiempos de espera reducidos: más puntos de carga significa menos congestión en los existentes
Para quienes están considerando comprar un vehículo eléctrico:
- Menos ansiedad: saber que la infraestructura está creciendo reduce el temor principal
- Mejor experiencia: una red más amplia hace que la experiencia eléctrica sea más práctica
- Señal de mercado: la inversión de grandes empresas valida la viabilidad de la tecnología
Para el país en general:
- Aire más limpio: menos emisiones en las ciudades mejora la calidad del aire
- Menos dependencia del petróleo: diversificación de la matriz de transporte
- Innovación: posicionamiento de Colombia como un mercado relevante en movilidad sostenible
El camino hacia adelante
Terpel ha trazado un camino claro: expansión medida, estratégica y sostenible de su red de carga eléctrica. Los 14 nuevos puntos de 2026 son solo el siguiente paso en un viaje que probablemente se extenderá por décadas.
Con un mercado que duplica su tamaño cada año, con capitales como Bogotá donde uno de cada 10 vehículos nuevos ya es eléctrico, y con una infraestructura en constante expansión, Colombia está escribiendo su propia historia de transición energética en el transporte.
Y en esa historia, Terpel está posicionándose no solo como un observador, sino como un protagonista activo, invirtiendo cientos de miles de dólares en cada punto de carga, apostando por un futuro donde los vehículos eléctricos no sean la excepción, sino la norma.
La revolución eléctrica avanza. Y gracias a inversiones como estas, avanza cada vez más rápido.